La fama no es tan brillante como la pintan. Lo hemos visto en otras ocasiones y, la última en confesar lo mal que puede llegar a pasarlo alguien que parece tenerlo todo, ha sido Cara Delevigne.
La 'top' más cotizada del momento ha confesado que llegó un momento de su vida en el que el suicidio le pareció la mejor opción como vía escapatoria a todo lo que le rodeaba.
Los pensamientos comenzaron en la adolescencia, cuando daba sus primeros pasos como modelo: "Creo que me presioné tanto que llegué a un punto en el que tuve un ataque de nervios. Era completamente suicida, no quería seguir viviendo. Creía que estaba completamente sola", ha comentado durante una conferencia organizada por Women in the World.
Y continúa: "Me di cuenta de lo afortunada que era de tener una familia y unos amigos tan maravillosos, pero no importaba. "Solo quería que la tierra me tragase y nada parecía mejor que la muerte".
Las cosas no mejoraron cuando se adentró en el mundo de la moda y empezó a sentir que estaba viviendo "el sueño de otra persona". Y agradece a Kate Moss que, en ese momento, le aconsejara parar para tomar impulso.
Recientemente, en una entrevista en 'The Times', Cara manifestaba sobre la presión y la necesidad de un tiempo de parón: "Es una cosa mental porque si te odias a ti misma y odias, además, tu cuerpo, tu aspecto, sólo va de mal en peor".